
Entre lecciones de narrativa visual, el anuncio de nuevos proyectos y reflexiones sobre el mundo contemporáneo, el cineasta tapatío ofreció una inolvidable máster class en la 24ª edición del FICM.

El Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) vivió una de sus jornadas más memorables con la esperada máster class impartida por Guillermo del Toro. El director tapatío regresó al encuentro michoacano para celebrar las dos décadas de El laberinto del fauno, pero terminó entregando una auténtica cátedra de vida, creatividad y sensibilidad artística que conmovió a los asistentes.

Durante su intervención, Del Toro abordó el proceso creativo desde la honestidad emocional y el valor de las imperfecciones. “Hablen de las cosas que les duelan o les den vergüenza; las virtudes suelen disfrazarse de defectos en la juventud”, recordó sobre cómo encontrar una voz propia en el cine. Asimismo, compartió revelaciones clave sobre su futuro profesional: la restauración de El espinazo del diablo, la producción del nuevo largometraje de los hermanos Ambriz (creadores de Frankelda) y el proyecto de un espacio museográfico permanente para albergar parte de su icónica colección de arte y monstruos.

En un emotivo momento que se robó la ovación del público, el cineasta no dudó en abordar las tensiones sociales actuales y dar espacio a la empatía hacia las nuevas generaciones, reafirmando por qué es una de las figuras más respetadas dentro y fuera de la pantalla. Morelia volvió a ser el punto de encuentro donde el cine de autor y el espíritu humano se abrazan con maestría.

