El jefe del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, ha declarado que Ucrania no permitirá el tránsito de petróleo o gas de origen ruso hacia Eslovaquia. Tras una reunión con el primer ministro eslovaco, Robert Fico, Zelenski afirmó en una conferencia de prensa que “el petróleo ruso, al igual que el gas ruso, no tiene futuro” y que, dado el estado de guerra, solo están dispuestos a suministrar energía que no provenga de Rusia.
A pesar de su negativa, Zelenski mencionó que Ucrania puede ofrecer “suficientes” proyectos alternativos en el sector energético y que está dispuesto a colaborar con Bratislava.
El primer ministro Fico, por su parte, reconoció que él y Zelenski tienen “puntos de vista diametralmente opuestos” en el tema energético. Fico defendió los intereses de su país, subrayando que Eslovaquia debe considerar los intereses de su red energética y que tomará decisiones que sean beneficiosas para su “política soberana”, sin participar en “juegos” políticos relacionados con la energía.
Esta tensión surge pocas semanas después de que Ucrania atacara con drones el oleoducto Druzhba en territorio ruso, interrumpiendo el suministro de petróleo a Eslovaquia y Hungría. Las autoridades de estos dos países han criticado duramente los ataques, calificándolos de “inaceptables” y una seria amenaza a su seguridad energética. También han presentado una queja formal ante la Comisión Europea.
En respuesta a los ataques, el presidente ruso Vladímir Putin ha declarado que Moscú se ha visto “obligado a responder con firmeza” a los ataques de Ucrania contra la infraestructura energética rusa. La rama sur del oleoducto Druzhba, que atraviesa Ucrania, es vital para el suministro de crudo a Hungría y Eslovaquia.
