El presidente de Estados Unidos, Donald Trump , y el primer ministro británico, Keir Starmer , firmaron un importante acuerdo tecnológico en Chequers, la residencia campestre del mandatario británico. Esta firma marcó el final de la visita oficial de Trump al Reino Unido, durante la cual elogió el “vínculo inquebrantable” entre ambos países y afirmó que dominarán el futuro de la inteligencia artificial.
La ceremonia de la firma contó con la presencia de directores ejecutivos de importantes empresas tecnológicas estadounidenses. Starmer describió su relación con Trump como genuinamente amistosa, a pesar de sus diferencias ideológicas, y el acuerdo se produce después de que gigantes tecnológicos como Microsoft, Google y Blackstone prometieron inversiones por 205 mil millones de dólares en el Reino Unido. Como contraparte, el laboratorio británico GSK también planea invertir 30 mil millones de dólares en Estados Unidos en los próximos cinco años.
Además de la firma del acuerdo, Trump y Starmer mantuvieron una reunión privada para discutir temas diplomáticos delicados, como los conflictos en Ucrania y Gaza . Se informó que Starmer aplazó el anuncio del reconocimiento del Estado de Palestina para evitar desacuerdos públicos con Trump durante su visita.
Durante su estancia, Trump fue agasajado con una fastuosa recepción por la familia real en el castillo de Windsor, donde fue recibido por el rey Carlos III. La monarca alabó públicamente el “compromiso personal” de Trump para poner fin a varios conflictos.
La visita no estuvo exenta de controversia. El miércoles, unas 5.000 personas protestaron en Londres contra las políticas de Trump. Además, el inicio de la visita fue empañado por manifestantes que proyectaron imágenes del criminal sexual Jeffrey Epstein en una de las torres del castillo de Windsor. El caso de Epstein, amigo de Trump, también salpicó al gobierno de Starmer, quien tuvo que destituir a su embajador en Washington, Peter Mandelson, por su estrecha amistad con el fallecido financiero.
La visita de Trump, la segunda de su tipo a Reino Unido sin pisar la capital, concluyó por la tarde con su regreso a Washington junto a la primera dama, Melania.
