El presidente Donald Trump ha respaldado una medida que podría transformar radicalmente la economía estadounidense: poner fin a la obligación de que las empresas públicas presenten sus resultados financieros cada trimestre. En una publicación en Truth Social, Trump sugirió que las compañías deberían reportar sus finanzas cada seis meses en su lugar.
Según el mandatario, este cambio permitiría a los gerentes enfocarse en la dirección de sus empresas a largo plazo, en lugar de preocuparse por satisfacer las expectativas de los inversores a corto plazo. “Esto ahorrará dinero y permitirá a los gerentes enfocarse en dirigir adecuadamente sus empresas”, dijo Trump.
La crítica de Trump a lo que él llama la “mentalidad trimestral” no es nueva y ha sido compartida por figuras influyentes como Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase, y el legendario inversionista Warren Buffett. La preocupación principal es que las corporaciones estadounidenses priorizan demasiado los resultados a corto plazo del mercado de valores, descuidando los desafíos y oportunidades a largo plazo. Además, algunos argumentan que la carga de los reportes trimestrales ha contribuido a la disminución de empresas públicas en EE. UU.
La propuesta podría volverse una realidad, ya que la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) está considerando una petición de la Long-Term Stock Exchange (LTSE) para adoptar un sistema de reportes semestrales. En 2018, Trump ya había instado a la SEC a estudiar este cambio.
Aunque la medida tiene el objetivo de fomentar una visión a largo plazo, los expertos advierten sobre las posibles desventajas. Los reportes trimestrales son una fuente de información crucial para inversores, economistas y legisladores, ya que proporcionan datos oportunos sobre la salud de la economía y de sectores específicos.
Pasar a reportes semestrales podría retrasar la visibilidad sobre el rendimiento empresarial, lo que podría acentuar las fluctuaciones del mercado durante períodos de cambio económico. Por ejemplo, los reportes trimestrales de las aerolíneas brindan información sobre la demanda de viajes, y los de las empresas tecnológicas ofrecen actualizaciones sobre el auge de la inteligencia artificial. Un cambio en este sistema podría dejar a los inversores en la oscuridad durante períodos más largos.
