El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha generado una seria crisis diplomática al acusar públicamente a China de liderar un “asedio” mediático y de legitimidad contra Israel, junto con Catar. Netanyahu afirmó que esta campaña está “financiada con enormes sumas de dinero” e impulsada por inteligencia artificial, y advirtió que Israel debe convertirse en una “super-Sparta” para enfrentar el aislamiento diplomático.
Tras dos días de silencio, la Embajada china en Israel emitió una respuesta “contundente” y diplomáticamente “dura”. En un comunicado, expresaron su “conmoción” por las declaraciones, que calificaron de “infundadas” y perjudiciales para las relaciones bilaterales. El texto comparó a Netanyahu con “un paciente que acude desesperadamente a todos los médicos, apuntando a la fuente equivocada”.
La Embajada china también criticó las acciones militares de Israel en Gaza y pidió un alto el fuego inmediato, así como “sabiduría política” y “diplomacia creativa” en lugar de “bombardeos interminables”. Además, enfatizaron que solo la “seguridad compartida” puede traer una paz duradera.
Expertos israelíes se mostraron sorprendidos por la acusación de Netanyahu, señalando que estas declaraciones podrían ser un intento de alinearse con Washington. Sin embargo, advirtieron que Pekín podría buscar una disculpa o responder con represalias económicas.
