
Donald Trump ha implementado un arancel del 50 % a la India, elevando el gravamen existente sobre muchos de sus productos, incluyendo ropa, joyas y calzado. Esta medida, que ha entrado en vigor recientemente, convierte a la India en uno de los países con los aranceles más altos del mundo. La decisión se suma a un arancel previo del 25 % impuesto por la compra de petróleo ruso y podría afectar drásticamente las exportaciones y el crecimiento económico del país, ya que Estados Unidos era su principal socio comercial.
La situación se ha tensado aún más por la firme postura de la India de actuar según sus propios intereses nacionales y por las declaraciones de Trump, quien afirmó que no le importaba si la India “acababa con su economía muerta” junto a Rusia. Además, se ha reportado que el primer ministro indio, Narendra Modi, se ha negado a hablar por teléfono con Trump, lo que podría indicar un profundo desacuerdo por la guerra arancelaria.
Según expertos, las exportaciones de la India a Estados Unidos podrían caer un 43 %, lo que pondría en riesgo miles de empleos. La mayoría de sus productos se verían afectados por el arancel del 50 %, perdiendo competitividad. Por otro lado, analistas indios sugieren que la India debe adoptar una estrategia más abierta y menos proteccionista para hacer frente a esta situación, buscando acuerdos de libre comercio con otros países.
Ante esta encrucijada, el gobierno indio planea ofrecer asistencia financiera a los exportadores afectados y alentarlos a diversificarse hacia mercados en China, Latinoamérica y Oriente Medio. Sin embargo, algunos analistas consideran que los aranceles podrían tener un efecto contraproducente, ya que en lugar de presionar a la India, podrían fortalecer su decisión de mantener sus relaciones comerciales con Rusia y acercarse a otros socios como Brasil y China.