
Lily Collins volvió a demostrar por qué es considerada una de las celebridades con más estilo en la actualidad. La actriz llegó al desfile de Calvin Klein en The Brant Foundation y, con un simple movimiento, convirtió las calles de Nueva York en su propia pasarela.

Su elección: un conjunto brillante de dos piezas que equilibra sencillez y glamour, confirmando que el minimalismo puede ser tan impactante como cualquier look recargado. Con un maquillaje discreto y un peinado pulido, Collins proyectó una elegancia moderna y segura, en sintonía con el espíritu de la nueva era de Calvin Klein.

Sin duda, su aparición fue uno de los momentos más fotografiados del evento, reafirmando su estatus como referente de moda internacional.