Licores artesanales: la nueva tendencia que conquista la mesa mexicana
En los últimos años, los licores artesanales se han convertido en protagonistas de reuniones, bares y hasta restaurantes de alta cocina. Más allá del tequila y el mezcal, México comienza a experimentar con bebidas únicas a base de café, cacao, frutos rojos y hierbas, elaboradas en pequeñas destilerías que apuestan por la creatividad y la identidad local.
El crecimiento no es casualidad. De acuerdo con un estudio de IMARC Group, el mercado de destilados artesanales en México alcanzó los 443 millones de dólares en 2024, y se espera que llegue a más de 3,000 millones en 2033. Una muestra clara de que la cultura del “hecho a mano” está ganando terreno frente a las marcas industriales.
Para Mariana Pérez, sommelier especializada en destilados, esta tendencia tiene una explicación sencilla: “Los consumidores ya no buscan solo una bebida, sino una experiencia. Quieren saber de dónde viene, quién la produce y qué historia hay detrás de cada botella”.
Licores con identidad
Los sabores también hablan de territorio. En Oaxaca, por ejemplo, los productores de mezcal han comenzado a experimentar con infusiones de frutas locales. En Veracruz, los licores de café se han posicionado como souvenirs gourmet. Y en la Ciudad de México, bares de mixología apuestan por cócteles con base en licores botánicos elaborados en micro-lotes.
Una tendencia que viaja
El interés trasciende fronteras. En 2024, México exportó 157 millones de dólares en licores, siendo Estados Unidos su principal destino. Cada vez más bares en el extranjero buscan incluir etiquetas artesanales mexicanas en sus cartas, llevándose un pedacito de cultura en cada copa.
Más que una bebida
Los licores artesanales no solo ofrecen sabores distintos, también promueven un estilo de vida ligado a lo local, lo sostenible y lo auténtico. Para los consumidores más jóvenes, elegir una botella artesanal se ha vuelto sinónimo de apoyar a comunidades productoras y de disfrutar con conciencia.
La próxima vez que levantes una copa, quizá no sea con un licor tradicional, sino con una creación única que guarda en su interior la historia de quienes la hicieron posible.