
Lacoste alineó su ADN con el cine francés y anunció que co-producirá “Chien 51”, la nueva película del director Cédric Jiménez. La operación extiende el diálogo entre moda y séptimo arte, un terreno donde la marca del cocodrilo gana narrativa y presencia cultural.
El proyecto refuerza la estrategia de crear ecosistemas de marca más allá del retail: vestuario, dirección de arte y escenas donde el lenguaje visual es capital. La moda no solo viste personajes; construye atmósferas.

Para la industria, el movimiento de Lacoste se suma a la ola de casas que apuestan por producción y coproducción como extensiones naturales de su universo estético (de Saint Laurent Productions a colaboraciones con directores de culto).
La elección de Jiménez, reconocido por thrillers de alto pulso, sugiere un tono sofisticado y contemporáneo: deporte, disciplina y elegancia traducidos al lenguaje cinematográfico.

Este puente moda-cine permite a la marca curar audiencias: premieres, festivales y activaciones donde la experiencia supera la prenda. El storytelling se vuelve capital reputacional.
Para el público de alto perfil, la novedad confirma que la cultura del lujo hoy es transversal: vestir, ver y vivir una estética coherente en múltiples pantallas.