El Parlamento de Texas, dominado por el Partido Republicano, aprobó en agosto de 2025 nuevos mapas electorales. Estos mapas están diseñados para favorecer la elección de cinco representantes republicanos adicionales en las elecciones intermedias de 2026.
Este rediseño, impulsado por Trump, amenaza con poner fin a esa representación. Ludivina Moreno, una residente del barrio de 46 años, expresó su preocupación. Su barrio forma parte del distrito 29, representado por la legisladora de ascendencia mexicana Sylvia García. Moreno teme que al ser separada de su distrito actual, no sabrán quién los representará ni si esa persona defenderá los intereses de la comunidad.
Los nuevos mapas fueron aprobados por el Parlamento de Texas a pesar de que los legisladores demócratas intentaron bloquear la votación. El rediseño fragmenta intencionalmente zonas con altas concentraciones de votantes latinos y afroamericanos, donde los republicanos no tuvieron mayoría en las elecciones de 2024. Al mismo tiempo, agrupan a las mayorías republicanas para asegurar la elección de más representantes de este partido y consolidar el control del Congreso en 2026, sin obstáculos para los planes de la administración Trump. El gobernador de Texas, Greg Abbott, un aliado de Trump, promulgó esta norma, afirmando que “asegura una representación justa” y que, con ella, “Texas es ahora más roja (republicana) en el Congreso de Estados Unidos”.
El distrito 29 experimentará un cambio significativo. Su población latina en edad de votar se reducirá del 70% a poco más del 40%, mientras que la población blanca, que representa el 18% y tiene una mayor tasa de participación, podría decidir el resultado de las elecciones. Christina Morales, representante demócrata en el parlamento de Texas, señaló que Manchester Park quedará fuera de esta jurisdicción. Según Morales, esto es devastador para la comunidad, ya que necesitan una representación sólida para abordar problemas como la contaminación y las dificultades económicas que enfrentan.
Esta táctica, conocida como “gerrymandering”, consiste en manipular los distritos electorales para beneficiar a un partido. Este proceso se originó después de que el Departamento de Justicia de la administración Trump reclamara a Texas por distritos presuntamente creados bajo consideraciones raciales. Aunque los distritos se rediseñan cada diez años después del censo, este nuevo cambio se produce de manera sorpresiva antes de las elecciones de medio término de 2026, en un momento en que las políticas de Trump enfrentan críticas.
La legisladora Sylvia García argumenta que Trump busca “cinco republicanos más” en el Congreso porque sabe que sus ideas no están funcionando y su índice de aprobación ha caído. Tommy Swate, un residente de 80 años, comentó que el gerrymandering se está llevando a cabo en todo Estados Unidos, dependiendo de quién tenga el control. A pesar de ser republicano, prefiere a García por encima de su partido. Cynthia Roney, una ingeniera republicana retirada de 67 años, resumió la situación afirmando que “el Congreso no debe elegir a sus votantes, sino los votantes a su Congreso”.
Derrick Johnson, presidente de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP), que demandó a Texas por esta ley, afirmó que el 40% de la población de Texas es blanca, pero los votantes blancos controlan más del 73% de los escaños en el Congreso. Johnson asegura que la ley tiene “motivaciones raciales” y que la intención es reducir el número de congresistas que representan a las comunidades negras, lo cual es inconstitucional.
Un ejemplo de esto es el distrito 9, representado por Al Green, donde la población negra en edad de votar caería del 30% al 11%, según datos del Texas Tribune.
Verónica Rodríguez, una republicana latina de 54 años, cree que estos cambios afectarán a “mucha gente” en Manchester Park, un vecindario pequeño donde se ayuda a las minorías. La legisladora Sylvia García concluyó que los demócratas contraatacarán con una redistribución de distritos en California, donde son mayoría, lo que convierte la situación en una “gran maniobra de poder”. Ella sostuvo que si se siguen cambiando los mapas después de cada elección, esto podría llevar a un caos.
