
En la edición de los Globos de Oro de 1990, Julia Roberts marcó un antes y un después en la historia de la moda sobre la alfombra roja. La actriz, entonces en pleno ascenso tras el éxito de Pretty Woman, eligió un traje sastre diseñado por Giorgio Armani, alejándose de los vestidos de gala que solían dominar este tipo de eventos.

Con una chaqueta oversize y pantalones de corte masculino, Roberts transmitió frescura, seguridad y modernidad, convirtiéndose en un referente de estilo atemporal. La elección no solo sorprendió a la crítica de moda de la época, sino que consolidó la reputación de Armani como maestro de la elegancia sobria y sofisticada. A más de tres décadas, aquel look sigue siendo considerado un ícono de empoderamiento femenino en Hollywood.