Tres funcionarios israelíes han revelado que el gobierno de Israel está considerando la anexión de algunas zonas de la Ribera Occidental. Esta medida se plantea como una respuesta al creciente apoyo internacional, por parte de naciones como Francia, Australia, Canadá, Portugal y el Reino Unido, para reconocer el Estado palestino. De concretarse, estas naciones se sumarían a las más de 140 que ya lo reconocen.
Según las fuentes, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha mantenido una discusión inicial sobre el tema, pero el gabinete de seguridad aún no lo ha analizado en detalle ni ha tomado una decisión definitiva.
Israel, que capturó la Ribera Occidental a Jordania en 1967 y ha establecido asentamientos allí (considerados ilegales bajo el derecho internacional), está considerando distintas opciones de anexión. Estas van desde un control limitado sobre algunos asentamientos judíos hasta una anexión más amplia que incluiría el Área C, que abarca el 60% del territorio y está bajo control total de Israel según los Acuerdos de Oslo de la década de 1990.
Una de las opciones principales que se barajan es la anexión del Valle del Jordán, una franja de tierra en el extremo oriental de la Ribera Occidental. Los funcionarios creen que esta propuesta podría ser más fácil de “vender” a la comunidad internacional y a Washington, ya que se presentaría como una medida de seguridad esencial para Israel.
Sin embargo, los aliados de extrema derecha de Netanyahu, como los ministros Bezalel Smotrich e Itamar Ben Gvir, y los líderes de los colonos, prefieren una anexión total de las áreas no habitadas por palestinos. Esta medida permitiría a Israel rodear los centros de población palestinos y comprometer aún más la viabilidad de un Estado palestino. Anexar territorios con población palestina podría obligar a Israel a otorgarles la ciudadanía o residencia a los aproximadamente 3 millones de palestinos que viven allí.
La anexión de cualquier parte de la Ribera Occidental sería una violación de múltiples resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y podría causar una fuerte reacción diplomática. Omer Rahamim, director ejecutivo del Consejo de Yesha (la organización de asentamientos judíos), afirmó que la anexión es una medida preventiva para evitar el establecimiento de un Estado palestino, ya que este no podría existir en territorio soberano de otro país. Él y otros líderes de los colonos exigen una anexión amplia para evitar que las áreas restantes se conviertan en “otro Gaza”.
Ante la presión política e internacional, Netanyahu está considerando un plan de anexión por fases, que podría comenzar con una porción limitada del territorio. Esta estrategia podría permitir a Israel negociar y potencialmente abandonar la anexión total a cambio de la normalización de relaciones con Arabia Saudita, que ha condicionado la normalización a un camino hacia el Estado palestino.
En el pasado, en 2020, Netanyahu abandonó planes similares de anexión como parte de los Acuerdos de Abraham, que normalizaron las relaciones con los Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Marruecos.
Además de la anexión, Israel está evaluando otras medidas, como sancionar a la Autoridad Palestina o desalojar la comunidad de Khan Al-Ahmar. Estados Unidos ya ha tomado una medida coordinada con Israel al denegar visas a funcionarios palestinos que planeaban asistir a la Asamblea General de la ONU, donde se esperaba el anuncio del reconocimiento de Francia.
Pese al apoyo de Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha expresado su preocupación por la imagen internacional de Israel, señalando que, aunque puedan estar ganando la guerra, están perdiendo “el mundo de las relaciones públicas”.
