El precio del oro subió significativamente, acercándose a un máximo histórico, impulsado por la preocupación ante un posible cierre del Gobierno de Estados Unidos y datos económicos débiles. Durante septiembre, el metal precioso se consolidó como uno de los activos con mejor desempeño, registrando un rendimiento mensual del 11.47% en el precio al contado.
El martes, el oro al contado subió un 0.27%, cotizándose a 3,843.43 dólares la onza y llegando a un máximo histórico intradiario de 3,871.45 dólares. Los futuros del oro en Estados Unidos también reflejaron esta tendencia, subiendo un 0.5% para la entrega en diciembre, a 3,873.20 dólares.
Al cierre del tercer trimestre del año, el precio del oro acumuló un incremento del 16.34%, impulsado principalmente por los siguientes factores:
Debilitamiento de la economía de EE. UU.: Los datos económicos poco alentadores reforzaron las expectativas de que la Reserva Federal (Fed) podría aplicar más recortes a la tasa de interés hacia finales de año.
Postura laxa de la Fed: Antonio Montiel, director de ATFX Education, señaló que la expectativa de que la Fed adopte una postura más flexible contribuyó a intensificar los flujos de compra, ya que el oro, al ser un activo refugio, tiende a tener un buen rendimiento en un entorno de tasas bajas.
Debilitamiento del mercado laboral: A pesar de un ligero aumento en las ofertas de empleo en agosto, las contrataciones disminuyeron, lo que sugiere un debilitamiento del mercado laboral que podría presionar a la Fed a recortar las tasas nuevamente el próximo mes.
El oro es visto como un refugio seguro en tiempos de incertidumbre económica y geopolítica, lo que explica su “notable resistencia” y el rápido repunte de las pérdidas iniciales, según operadores de metales.
