

Una joya del mercado inmobiliario de lujo ha emergido en Nueva York: el penthouse tríplex del edificio 108 Leonard en Tribeca —ubicado en la antigua sede de la New York Life Insurance Company— ha entrado en contrato por primera vez.
Con 8,770 pies² de espacio interior, más de 3,000 pies² de terrazas, cinco recámaras, cinco baños y una terraza envolvente bajo la misma torre del reloj histórico, la propiedad mezcla arquitectura Gilded Age con diseño contemporáneo.

Este tipo de residencia no solo representa privilegio arquitectónico y escasez premium, sino que valida cómo el estilo de vida elevado busca piezas únicas: espacios que sean parte de la colección personal, no solo un inmueble.
Para el público de alto poder adquisitivo que sigue MOMENTUM, adquirir una propiedad así es tanto inversión como símbolo de pertenencia: dirección icónica + historia + diseño exclusivo.

Para ciudades latinoamericanas que aspiran al lujo residencial global, la lección es: crear proyectos que no solo construyan metros, sino que cuenten historia, exclusividad y escala internacional.
En conclusión: el lujo residencial de alto nivel ya no se mide solo en precio, sino en singularidad —y este penthouse es un manifiesto de eso.
