
El “Moving Day” en el Augusta National no decepcionó. En una jornada marcada por la tensión y cambios drásticos en el tablero, la ventaja que parecía definitiva para Rory McIlroy se ha disuelto, dejando la mesa puesta para una de las finales más emocionantes de los últimos años.

McIlroy, quien busca completar el Grand Slam de su carrera, terminó la ronda de sábado con una tarjeta de 73 golpes, situándose en un acumulado de -11. Sin embargo, no estará solo en la cima; Cameron Young firmó una actuación impecable para alcanzar la misma cifra, asegurando un lugar en el grupo estelar para el domingo.

La nota de color y destreza la puso Shane Lowry, quien emocionó a la galería con un espectacular hole-in-one en el hoyo 6, escalando hasta la cuarta posición con -9. Por otro lado, el actual número uno del mundo, Scottie Scheffler, recordó a todos por qué es el rival a vencer, entregando una tarjeta de 65 que lo mete de lleno en la conversación por el saco verde.

Mañana, el campo más icónico del mundo dictará sentencia. ¿Será la redención de Rory o el ascenso de una nueva figura? Lo que es seguro es que la elegancia y la alta competencia alcanzarán su punto máximo en la ronda final.