
Durante los años noventa, las ondas y rizos definidos fueron sinónimo de glamour en Hollywood. Actrices como Julia Roberts, Nicole Kidman, Sarah Jessica Parker e incluso Anne Hathaway conquistaron al público con cabelleras voluminosas y llenas de textura. Sin embargo, con la llegada de los años 2000, esa estética comenzó a desvanecerse en la industria del entretenimiento.

El cabello lacio con movimiento se impuso como la norma, desplazando la naturalidad de los rizos. La presión de las tendencias y los cánones de belleza de la época llevaron a muchas celebridades a reinventar su estilo, adoptando planchas, alisados y looks más pulidos. Aunque en la actualidad existe un resurgimiento del cabello natural, esta transición marcó una época donde Hollywood parecía rechazar los rizos en favor de la homogeneidad estética.

Hoy, la conversación se abre de nuevo: ¿por qué los rizos no lograron mantener su protagonismo y qué dice esto sobre la relación entre moda, identidad y belleza?