
El inicio de la temporada 2026 de la Fórmula 1 en el circuito de Albert Park no solo ha captado la atención por el rugir de los motores, sino por la consolidación de Alexandra Leclerc (anteriormente Saint Mleux) como el referente definitivo de la moda en el paddock. Tras su reciente enlace matrimonial con el piloto de Ferrari, Charles Leclerc, la historiadora de arte ha hecho su primera aparición oficial en Australia, apostando por la atemporalidad del archivo histórico.

Para la jornada de clasificación, Alexandra optó por un conjunto que los entusiastas de la moda identificaron de inmediato: un diseño vintage de la colección Spring/Summer 1995 de Chanel, una de las eras más recordadas de Karl Lagerfeld para la maison.
El atuendo, en un suave tono morado, destaca por su silueta romántica pero estructurada, reflejando ese equilibrio entre la “soft glam” y la funcionalidad necesaria para un evento de alto perfil al aire libre. La elección de una pieza de archivo no solo es un guiño a su formación en historia del arte, sino un movimiento estratégico que la alinea con la tendencia global de la sostenibilidad y el aprecio por el patrimonio de las casas de lujo.
La coherencia visual de su propuesta se mantuvo a través de una selección de accesorios firmados íntegramente por la misma casa francesa: Una mini vanity bag de Chanel, que aportó el contraste metálico necesario para elevar el conjunto diurno; la influencer complementó el look con pendientes de los icónicos logos entrelazados y un bracalete a juego, manteniendo la sobriedad que caracteriza su estilo personal.

Este despliegue de estilo en Melbourne confirma que Alexandra no solo acompaña a la escudería italiana, sino que ha construido una identidad propia dentro del ecosistema de la F1. Su capacidad para rescatar piezas de hace más de tres décadas y adaptarlas con frescura al contexto actual la posiciona como la figura femenina más influyente de la parrilla, transformando el paddock en una extensión de la pasarela parisina.
Con esta aparición, los ojos de la industria no solo estarán puestos en el desempeño de Ferrari sobre el asfalto, sino en cada elección estética de la ahora Sra. Leclerc, quien parece dominar el lenguaje del lujo silencioso con una precisión impecable.