Alerta en el US Open: El calor extremo pone a prueba a tenistas y público

El último Grand Slam del año está a punto de arrancar en Nueva York, pero no será la competencia lo que acapare toda la atención. Una ola de calor con temperaturas que superan los 38°C amenaza con convertir el Billie Jean King National Tennis Center en un verdadero horno. Ante este escenario, la organización ha activado un riguroso protocolo para proteger a todos los involucrados.

En el 2021, la principal preocupación era el huracán Ida, que obligó a paralizar encuentros. Ahora, la amenaza es un sol implacable que puede elevar la temperatura de las pistas a más de 50°C en las horas pico. Esta situación ha obligado a repensar todos los protocolos de seguridad.

 

Un grito de alerta y medidas de protección

 

La situación no es nueva. En 2023, el tenista Daniil Medvedev lanzó una advertencia contundente: “Un jugador morirá y lo verán”, refiriéndose a las condiciones extremas. Otros tenistas como Diego Schwartzman y Paula Badosa también han pedido a la organización que se modifiquen los horarios para evitar jugar en las horas de mayor calor.

Para mitigar el riesgo, el US Open ha implementado varias medidas:

  • Techado parcial: Las canchas principales, Arthur Ashe y Louis Armstrong, tienen techos retráctiles que se cierran parcialmente para crear sombra.

  • Protocolo por estrés térmico: Utilizan un sistema llamado WetBulb Globe Temperature (WBGT) que mide el estrés térmico real. Si el índice supera los 30°C, se activan pausas de diez minutos entre sets y zonas de enfriamiento obligatorias.

  • Cuidado del público: El torneo distribuirá ventiladores y sombrillas gratuitas, además de aumentar los puntos de hidratación para los asistentes.

El árbitro principal, Jake Garner, ha admitido que la vigilancia climática es constante. El objetivo es claro: garantizar el desarrollo del torneo de forma segura, a pesar de las condiciones. ¿Crees que estas medidas serán suficientes para enfrentar el calor extremo?

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