
Una exposición que invita a viajar con la mirada por la cultura visual coreana tradicional y su diálogo con lo contemporáneo.
Desde el 21 de agosto de 2025, el Museo Nacional de las Culturas del Mundo en el centro histórico de la Ciudad de México alberga la exposición gratuita ‘El encanto de Seúl’, una muestra que reúne más de 200 objetos tradicionales coreanos para acercar al público mexicano a la vida estética, social e histórica de Corea durante el periodo Joseon y su continuidad hasta hoy.

La exhibición está organizada en tres secciones: la primera presenta los Pyeongsaengdo, pinturas que reflejan los ideales de vida de la clase letrada del siglo XIX, junto con vestimentas y adornos tradicionales. La segunda invita al visitante a entrar simbólicamente en una casa tradicional coreana, un hanok, resaltando su diseño arquitectónico y su relación con la naturaleza. La tercera muestra cómo Seúl ha transitado del pasado al presente, en un diálogo entre tradición y modernidad.
vestimenta y más
Lo atractivo de ‘El encanto de Seúl’ no es solo la cantidad de piezas, sino la manera en que se combinan para contar una historia visual que va más allá del objeto como artefacto: se siente como un montaje curatorial que invita al espectador a cuestionar su relación con la tradición, la vestimenta, la arquitectura y el tiempo.
Además, la exposición funciona como puente cultural: no se limita a exhibir lo exótico, sino que visibiliza cómo los valores estéticos, conceptuales y sociales de la tradición coreana tienen ecos en otras culturas, incluido México. Esa conjunción de lo local y lo lejano crea empatía, curiosidad y reflexión.

El montaje también apuesta por sensibilidad visual: iluminación suave, espacios tranquilos para contemplar las piezas más delicadas y contraste con zonas modernas, lo que rompe expectativas de museo tradicional. Esto da una experiencia estética cuidada, íntima y meditativa, pero también sorprendente.
‘El encanto de Seúl’ es una muestra que nos recuerda que el arte no solo son cuadros, esculturas o vestimentas: es memoria, identidad, transición y diálogo constante entre el ayer y el hoy. En CDMX, esta exposición es una pausa para mirar, aprender, sentir y reconocer que la estética tiene historia, arraigo y oportunidad para reescribirse.