
México cerrará el año con una deuda ampliada equivalente al 52.3% del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra sin precedentes en los últimos años, de acuerdo con las estimaciones presentadas en el Paquete Económico 2026. Pese al aumento, analistas consideran que el nivel sigue siendo manejable y no representa un riesgo inmediato para la estabilidad financiera del país.

El crecimiento de la deuda se debe principalmente al incremento en el gasto público, la caída de ingresos petroleros y los programas sociales que el gobierno ha priorizado durante 2025. Estas presiones han impulsado al alza el endeudamiento, aunque dentro de los márgenes que las calificadoras internacionales aún consideran estables.
Especialistas señalaron que la clave para mantener la sostenibilidad fiscal será el control del gasto corriente y la implementación de estrategias que fortalezcan la recaudación sin afectar el crecimiento económico. El Banco de México, por su parte, reiteró su compromiso de mantener una política monetaria prudente.

A pesar de la cifra histórica, el consenso de los analistas coincide en que México conserva un perfil de deuda saludable en comparación con economías similares de la región.