
La sesión de clasificación para el Gran Premio de Azerbaiyán se vio interrumpida por un récord de seis banderas rojas, lo que extendió el evento a casi dos horas. Las condiciones climáticas, especialmente los cambios repentinos en las ráfagas de viento, jugaron un papel clave en los múltiples incidentes. El circuito urbano de Bakú, conocido por sus muros traicioneros, no dio margen a los pilotos para cometer errores. El piloto Lando Norris de McLaren afirmó que el viento fue un factor determinante en al menos la mitad de los choques, mientras que otros errores se debieron simplemente a la falta de zonas de escape en la pista.
Charles Leclerc, de Ferrari, que buscaba su quinta pole position consecutiva en Bakú, se estrelló contra las barreras en la Q3. A pesar de que las condiciones eran difíciles, el piloto monegasco no culpó al viento, sino a la decisión de su equipo de usar neumáticos medios al inicio de la sesión. Leclerc explicó que le resultó “imposible” calentar el compuesto a la temperatura óptima. “Simplemente nos faltó mucho ritmo con el medio”, afirmó, revelando que antes del accidente ya iba a siete u ocho décimas de segundo más lento de lo esperado.
Oscar Piastri, de McLaren, quien rara vez comete errores importantes, también chocó contra el muro en la curva 3 a menos de cuatro minutos del final de la sesión. El piloto australiano reconoció que “intenté demasiado” en un momento crucial de la vuelta. Este incidente, junto con el de su compañero Lando Norris, dejó el verdadero potencial de McLaren oculto para la clasificación. Al final de la sesión, Piastri admitió que el equipo tuvo dificultades para sacarle el máximo provecho al coche, aunque su ritmo en las tandas largas, en comparación con Leclerc, mostró que aún tienen trabajo por delante. El australiano concluyó que deben analizar los datos para afinar los ajustes y prepararse para los desafíos de la carrera.