
El desfile de Desigual en Barcelona no solo fue un espectáculo de moda, sino también el escenario de un reencuentro inesperado. Ester Expósito y Paris Jackson, quienes habían compartido la campaña Not a Doll, coincidieron en el front row y sorprendieron al público con una complicidad genuina.

Entre risas, selfies y un abrazo que selló el momento, ambas dejaron atrás la tensión de encuentros pasados y confirmaron que la química ahora es real. La moda, en este caso, funcionó como puente: de la colaboración profesional a lo que parece ser el inicio de una amistad con buena vibra.
Este reencuentro refleja cómo las pasarelas no solo muestran colecciones, también generan historias que trascienden el espectáculo, capturando la atención del público tanto como las prendas en exhibición.