La Industria Nacional de Autopartes (INA) ha solicitado al gobierno mexicano que reconsidere la imposición de aranceles generalizados a las partes y componentes de vehículos, ya que algunos de estos productos no se fabrican en Norteamérica y son esenciales para complementar los procesos de manufactura en México.
Gabriel Padilla, director general de la INA, señaló que su organización está colaborando con la Secretaría de Economía para atraer inversiones chinas al país, con el objetivo de que las empresas de ese país produzcan en México los componentes que actualmente se importan.
Por su parte, Alberto Bustamante, presidente de la Agencia Nacional de Proveedores del Sector Automotriz (Anapsa), propuso que el plan de aumentar aranceles a autos y autopartes chinas (con tasas de entre 10 y 50%) se someta a consulta con el sector privado.
Según Bustamante, la mayoría de los componentes automotrices importados de países como China, India o Corea del Sur no compiten con las piezas fabricadas en México para la producción de vehículos destinados a la exportación. Estas importaciones se dirigen principalmente al mercado de repuestos, o aftermarket, donde la producción local es limitada. Por lo tanto, un arancel indiscriminado podría tener un impacto negativo en este sector.
Padilla destacó que, a pesar de que México absorbe el 35.08% de las autopartes chinas importadas en Norteamérica, la inversión de China en el sector automotriz en el país es mínima (apenas el 0.6%), en contraste con el 93% en Estados Unidos y el 5.8% en Canadá.
Ambos directivos coincidieron en que es crucial diferenciar la aplicación de los aranceles entre vehículos terminados y las partes y componentes que sirven para complementar la fabricación en México. Subrayaron que productos de tecnología, software o eléctricos son clave para el ensamblaje local y aún no cuentan con proveedores nacionales.
Bustamante advirtió que establecer aranceles por decreto es una medida delicada si no se ha realizado un estudio previo para determinar la capacidad productiva nacional. Insistió en que hay productos en los que la industria mexicana aún no tiene el volumen suficiente para satisfacer la demanda, lo que podría afectar la competitividad.
