La inflación en Estados Unidos se acelera a 2.9% en agosto

La inflación en Estados Unidos se aceleró en agosto, alcanzando el 2.9%, el nivel más alto desde enero. Según datos del Departamento de Trabajo, el índice de precios al consumidor (IPC) subió del 2.7% de julio a 2.9% en la medición anual. Este aumento está en línea con las expectativas de los analistas, quienes intentan determinar si los aranceles del presidente Donald Trump tendrán un impacto puntual o si resultarán en costos persistentemente más altos para la economía.

En términos mensuales, el IPC también repuntó, subiendo un 0.4% en agosto, en comparación con el 0.2% de julio. El indicador de inflación subyacente, que no incluye los volátiles precios de alimentos y energía, se elevó a un 3.1% interanual.

A pesar del alza en la inflación, los analistas consideran poco probable que este dato impida que la Reserva Federal (Fed) recorte las tasas de interés. La economista jefe de Nationwide, Kathy Bostjancic, afirmó que la Fed está lista para iniciar los recortes la próxima semana, independientemente del IPC, aunque el ritmo y la magnitud de los recortes a lo largo del año sí dependerán del grado de aumento de los precios.

La próxima reunión de política monetaria de la Fed está programada para el 16 y 17 de septiembre. Se espera que los operadores reduzcan la tasa de interés de referencia en 25 puntos básicos, lo que sería el primer recorte desde diciembre, tras meses de presión por parte de la administración Trump.

Históricamente, la Fed ha mantenido las tasas sin cambios para monitorear el efecto de los aranceles en la inflación. Sin embargo, Bostjancic señala que, ante el debilitamiento del empleo, los funcionarios están cada vez más preocupados por la desaceleración del mercado laboral. En este contexto, la Fed podría optar por bajar las tasas para impulsar la economía en lugar de mantenerlas altas para contener la inflación. El aumento del IPC en agosto fue impulsado por los crecientes costos de los alimentos, la energía y la vivienda.

Desde su regreso a la presidencia en enero, Donald Trump ha impuesto aranceles del 10% a casi todos sus socios comerciales, con gravámenes aún mayores en sectores específicos como el acero, el aluminio y los automóviles. Los economistas advierten que el impacto total de estos aranceles en los consumidores podría tardar en manifestarse, ya que muchas empresas se anticiparon a la entrada en vigor de las tarifas, aumentando sus inventarios para evitar subidas de precios inmediatas.

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