Durante una cumbre virtual de los BRICS, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, declaró que la presencia de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en el mar Caribe es un “factor de tensión”. El mandatario recordó que, desde la firma del Tratado de Tlatelolco en 1968, América Latina y el Caribe se han comprometido a ser una zona libre de armas nucleares.
Lula enfatizó que esta vocación pacífica de la región es incompatible con un despliegue militar de la “mayor potencia”, y pidió que se resuelvan los desacuerdos a través de la negociación en lugar de la guerra.
El presidente brasileño también aprovechó su intervención para hacer un llamado a una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, pidiendo que se incluyan más miembros permanentes y no permanentes de América Latina, África y Asia.
Esta no es la primera vez que Lula se pronuncia sobre el tema. La semana pasada, había afirmado que su país se mantendría “del lado de la paz” en caso de un conflicto entre Estados Unidos y Venezuela.
La declaración de Lula se produce en un contexto de creciente tensión. Recientemente, Estados Unidos desplegó un arsenal militar en el sur del Caribe, bajo el pretexto de combatir a los cárteles de la droga. Además, la fiscal general de EE.UU., Pamela Bondi, duplicó la recompensa por la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, a quien acusan de liderar una red de narcotráfico.
Venezuela ha denunciado que estas acciones hostiles son una “amenaza” para la paz y buscan deponer a Maduro. Las preocupaciones de Lula y otros líderes de la región se intensificaron después de que un video mostrara el “ataque mortal” de EE.UU. a una “narcolancha” en el Caribe, una operación que ha sido fuertemente cuestionada por su supuesta violación de tratados internacionales.
