
La Fórmula 1 y la Federación Internacional del Automóvil (FIA) se preparan para una nueva ronda de conversaciones sobre la normativa de motores que regirá después de 2026. La principal propuesta sobre la mesa es un regreso a los motores V8 simplificados, en respuesta a la preocupación por los altos costos, la complejidad y el peso de las actuales unidades de potencia híbridas.
El presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, ha expresado su entusiasmo por la idea, declarando que “el V8 va a suceder” y que tiene el apoyo de la F1 y de los equipos. El plan es usar un motor V8 de 2.4 litros con o sin turbocompresor, que funcione con combustibles sostenibles y que incluya un sistema híbrido mucho más pequeño, similar al KERS.
A pesar del apoyo a la idea, existe un desacuerdo sobre cuándo se debería implementar este cambio. Mientras Ben Sulayem quiere introducir la nueva normativa lo antes posible, idealmente para 2029, la mayoría de los fabricantes se oponen a hacer un cambio tan pronto. Argumentan que diseñar y construir un nuevo motor tan solo tres años después de la introducción de las unidades de 2026 sería un proceso extremadamente costoso.
Los fabricantes consideran que 2030 o incluso 2031 son plazos más razonables. También han manifestado su preocupación de que el debate sobre los V8 esté eclipsando el trabajo ya realizado en los motores de 2026.
Adicionalmente, se discutirá el alto costo de los combustibles sostenibles. En la próxima reunión, programada para el 11 de septiembre en Londres, se buscarán ideas para hacer que los nuevos biocombustibles sean más rentables de producir a partir de 2027.