
La Fórmula 1 aterriza en Italia para celebrar uno de sus eventos más icónicos: el Gran Premio de Monza, conocido como el “Templo de la Velocidad”. Tras un decepcionante fin de semana en Holanda para la escudería Ferrari, la atención se centra ahora en la carrera de casa, donde el equipo buscará redimirse ante una afición que se espera sea récord. Con más de 300,000 espectadores, la presión es alta, pero también lo son las expectativas. Ferrari ha dejado atrás la frustración del doble abandono en Zandvoort para concentrarse en la que podría ser su gran oportunidad de la temporada.
El circuito de Monza, con sus largas rectas y curvas de alta velocidad, es un terreno ideal para que el SF-25 de Ferrari demuestre su potencial. A diferencia de otras pistas que han expuesto las debilidades del coche, esta carrera se perfila como el escenario perfecto para explotar sus fortalezas y, quizás, conseguir la primera victoria del año.
A pesar de los recientes tropiezos, la escudería de Maranello se muestra optimista de cara al Gran Premio de Italia. El equipo ha preparado una estrategia audaz, centrada en una configuración aerodinámica de muy baja carga. El objetivo principal es reducir la resistencia al aire y maximizar la velocidad en las rectas, un factor crucial para competir en Monza.
La clave de esta estrategia está en el uso de alerones casi planos, que se instalarán en el monoplaza para permitir que el coche se arrastre por el asfalto. Esta configuración, que reduce la carga aerodinámica de los alerones, permite que la carrocería del auto genere mayor carga, mejorando la eficiencia general. Los ingenieros de Ferrari han perfeccionado esta puesta a punto durante recientes pruebas de neumáticos con Pirelli, donde el SF-25 fue usado como coche de prueba. Estas pruebas, llevadas a cabo en Hungaroring, no solo sirvieron para el desarrollo de neumáticos para 2026, sino también para recopilar datos valiosos sobre el rendimiento del monoplaza con esta configuración de baja carga.
Charles Leclerc, quien participó en los tests de Pirelli en Budapest, ya está familiarizado con la configuración de baja carga. Esto le dará una ventaja importante, ya que podrá sentirse cómodo con el monoplaza desde las primeras vueltas de los entrenamientos libres. Se espera que Leclerc lidere la estrategia ofensiva de Ferrari en la pista.
Por otro lado, Lewis Hamilton tendrá que adaptarse rápidamente a esta inusual configuración. Además, el siete veces campeón del mundo arrastra una penalización de cinco puestos en la parrilla de salida debido a un incidente en Holanda, donde no acató las instrucciones de una doble bandera amarilla. Este error, calificado de “grave ingenuidad”, perjudica a la escudería en su carrera de casa, ya que les impide contar con un ataque a dos frentes para presionar tanto a los McLaren como al Red Bull de Max Verstappen.
A pesar de la penalización de Hamilton, Ferrari confía en que su arriesgada apuesta aerodinámica les permitirá ser competitivos y, con suerte, sorprender a sus rivales en el templo de la velocidad.