
Antes de traducir musicales o diseñar aeropuertos, dirigir producciones internacionales o construir estadios, dos EXATEC, cada uno por su cuenta, demostraron su talento artístico en escenarios del Tec de Monterrey.
Anabel Dueñas, actriz, cantante y directora con más de 30 años de trayectoria en el teatro musical, y Francisco González Pulido, arquitecto mexicano reconocido por sus proyectos alrededor del mundo, recuerdan queparticiparon en el primer Festival de la Canción Tec.
Ambos regresaron a VIBRART 2026, el festival de artes y cultura del Tec, como referentes del teatro musical y la arquitectura, respectivamente, a dar una charla cada uno sobre esta faceta de su vida estudiantil y cómo les marcó en su trayectoria profesional.
Terminaron respondiendo una misma pregunta: ¿qué tanto puede influir un escenario estudiantil en lo que haces después?

Antes de VIBRART: así nació su pasión artística
Corría 1988 y era el primer Festival Nacional de la Canción del Tec. Anabel participaba como cantante.
Por su parte, Francisco tocaba guitarra en una banda formada por estudiantes de arquitectura e ingeniería.
Los dos recuerdan ese momento como algo más grande que una competencia.
Francisco todavía recuerda la emoción de prepararse antes de salir al escenario y tocar frente a cientos de personas.
Para Anabel también significó regresar literalmente a casa. Creció prácticamente dentro del campus Estado de México acompañando a su mamá, quien ayudó a fundar la biblioteca.
“Eso era algo que me hacía sentir viva, completa, plena”, recordó sobre las actividades artísticas.
Para Francisco, volver significó reencontrarse con una emoción que seguía recordando décadas después: “Me regresé a ese momento”.

Anabel: del Festival de la Canción a traducir musicales
Mucho antes de trabajar en producciones como José El Soñador, Los Productores, Violinista en el Tejado o traducir Matilda, Anabel descubrió que el arte no estaba peleado con estudiar una carrera.
“Mucha gente piensa que vienes, tomas clase y te vas. Pero hay todo un mundo fuera de las aulas”.
A los 17 años encontró información sobre una escuela de artes escénicas en Nueva York. Guardó esa hoja durante 11 años. “Once años dije: un día va a llegar ese día”. Y llegó.
Estudió artes escénicas en AMDA, en Nueva York, y construyó una trayectoria en teatro musical, doblaje, dirección vocal y traducción.
La traducción apareció casi por accidente; empezó traduciendo canciones para sus propias audiciones.
“No quería llegar con lo mismo que cantaban todos”.
Después comenzó a hacerlo para amigos, luego para producciones y eventualmente para musicales completos.
Y recientemente, el productor Alejandro Gou la contactó para traducir Matilda, que actualmente se presenta en México.
Durante el proceso buscó conservar el humor, la musicalidad y la esencia de la obra original. Incluso dejó referencias que acercaran la historia al público mexicano. Una de ellas fue un ajolote que logró sobrevivir a la traducción.
Lo que más orgullo le da, es escuchar que una de sus fortalezas es precisamente esa capacidad de mantener intacto el espíritu de los personajes y de la historia mientras la adapta a otro idioma.
Hoy dirige una academia de artes escénicas y forma nuevas generaciones de artistas.
Y cuando le preguntan qué tanto influyeron espacios como VIBRART, el actual festival de artes y cultura del Tec, en su trayectoria, asegura que el aprendizaje fue mucho más allá del escenario.
“Te van a ayudar a tomar toda la seguridad que necesitas para pararte enfrente de una audiencia o simplemente en una junta”.
Además, insiste en algo que repitió frente a los estudiantes: “Puedes ejercer tu carrera y puedes seguir siendo artista”.
“Puedes ejercer tu carrera y puedes seguir siendo artista”.- Anabel Dueñas

Francisco González Pulido: música, arquitectura y un disco en Chicago
Francisco González Pulido tampoco dejó la música cuando terminó su participación del festival en el Tec, pero siguió formando bandas y escribiendo canciones.
Y años después, viviendo en Chicago, desarrolló un proyecto musical que terminó llamando la atención de Steve Albini, uno de los productores más influyentes del rock alternativo y reconocido por su trabajo con bandas como Nirvana, Pixies y PJ Harvey.
El proyecto terminó convirtiéndose en un disco.
Y aunque él mismo dice que esa etapa terminó con ese disco, ve mucho de su yo artista en su trabajo como arquitecto: “Mi trabajo depende mucho de cómo presentas, cómo te presentas”.
Explica que participar en festivales terminó impactando directamente su trabajo con habilidades como:
- Aprender a controlar nervios.
- Presentar ideas frente a grandes audiencias.
- Hablar con clientes internacionales.
- Construir confianza.
“La arquitectura es un arte performativo”.

Según Francisco, esas habilidades fueron fundamentales cuando comenzó a presentar proyectos frente a líderes empresariales, gobiernos y clientes alrededor del mundo.
Años después, la música volvió a aparecer en una escala distinta: Terminó diseñando salas de concierto en Alemania y China.
Durante uno de esos proyectos trabajó con un ingeniero acústico japonés que le preguntó qué buscaba en una sala de conciertos. Y él respondió:
“Yo no quería una acústica perfecta. Yo quería una experiencia”.
Su objetivo era que cada persona sintiera que formaba parte del espectáculo, independientemente del lugar donde estuviera sentada.
Esa mezcla entre arte, música y arquitectura también apareció en otros proyectos. En China, por ejemplo, diseñó un puente inspirado en escalas musicales pentatónicas y fue desarrollado junto con ingenieros acústicos y compositores.
“La música está todo el tiempo ahí”. Hasta en detalles como sus guitarras hay arte, actualmente las interviene junto con tatuadores.
Y durante su participación en VIBRART cerró tocando una canción propia que, según contó, fue reconocida con un premio a la mejor composición literaria cuando era estudiante de Arquitectura en el Tec.
González Pulido es fundador de FGP Atelier, y uno de los arquitectos mexicanos con más obras construidas en el mundo: un aeropuerto de drones de carga, en Dubái; rascacielos en China y Las Vegas.
Además, participó en el diseño del aeropuerto de Colonia/Bonn, en Alemania; el Aeropuerto internacional Suvarnabhumi en Bangkok, Tailandia, entre otras obras.

Lo que le dirían a su yo de VIBRART
Casi cuatro décadas después de participar en el primer Festival Nacional de la Canción, ambos regresaron al Tec frente a una generación distinta de artistas.
Anabel habló de insistir, de esa hoja de papel que guardó durante 11 años con el nombre de la escuela donde soñaba estudiar y que, cuando finalmente llegó a Nueva York, comprobó que algunos sueños tardan más de lo que uno imagina.
Para Francisco, muchas de las colaboraciones multidisciplinarias que marcaron su carrera comenzaron en espacios como el Festival de la Canción, donde estudiantes de distintas carreras se reunían para crear algo juntos.
“Y si hay algo que hacer es creer en ti mismo como un loco”.
“Y si hay algo que hacer es creer en ti mismo como un loco”.- Francisco González Pulido

Acerca de VIBRART
VIBRART es el festival de arte y cultura del Tec de Monterrey, este 2026 celebró su sexta edición.
El evento reúne a estudiantes de preparatoria y profesional del Tec de Monterrey en competencias, encuentros formativos y actividades artísticas realizadas en distintos espacios de la Ciudad de México y en el campus Estado de México.
Este año, alrededor de 4 mil 700 estudiantes participaron en las etapas eliminatorias rumbo a las finales nacionales.
A lo largo de cuatro días, VIBRART busca impulsar el intercambio creativo, la experimentación artística y la construcción de comunidad a través del arte.
De acuerdo con Luis Raúl Domínguez, decano de Liderazgo y Formación Estudiantil (LiFE) del Tec:
“VIBRART está fundamentado en el trabajo original de todos y todas las artistas que quieren expresar algo a través de sus emociones, y que encuentran en la danza, en la música, en las letras, y en todas las formas de expresión artística que existen, el medio para dar a conocer ese talento”.

Anabel Dueñas volvió al escenario del Tec para contar la historia que la llevó de estudiante de Relaciones Internacionales a referente del teatro musical mexicano. / Foto: Alejandro Bertín