
París fue el escenario del primer desfile de Alta Costura de Jonathan Anderson para Dior, presentado durante la Semana de la Alta Costura, un momento clave para la maison francesa al iniciar una nueva etapa creativa. La colección, mostrada en el icónico Musée Rodin, apostó por una visión contemporánea de la costura, manteniendo el legado de elegancia y artesanía que define a la casa desde sus orígenes.
Entre las celebridades del front row, Rihanna destacó como una de las presencias más comentadas del desfile. La artista y empresaria volvió a confirmar su influencia en la moda internacional con una aparición cuidadosamente calculada, alineada con el tono sofisticado y conceptual que marcó el debut de Anderson al frente de Dior Haute Couture.

Para la ocasión, Rihanna eligió un look total black protagonizado por un vestido largo de tul semitransparente con lunares y una lazada al cuello, una silueta que evocó feminidad clásica con un giro moderno. Sobre el vestido, llevó un abrigo oversize tipo esmoquin, complementado con gafas oscuras, sandalias elegantes y joyería llamativa, logrando un estilismo equilibrado entre dramatismo y refinamiento.
La presencia de Rihanna en primera fila no solo reforzó su estatus como ícono de estilo, sino que también amplificó el impacto mediático del desfile, convirtiéndolo en uno de los momentos más comentados de la temporada. Su look dialogó con la nueva narrativa de Dior bajo la dirección de Jonathan Anderson, donde la tradición y la modernidad convergen con naturalidad en la alta costura contemporánea.
