
Puebla se posiciona como uno de los estados beneficiados en el paquete de proyectos de energía limpia promovido por el gobierno federal encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum. En la reciente convocatoria aprobada por la Secretaría de Energía se seleccionaron 20 proyectos privados —15 fotovoltaicos y 5 eólicos— distribuidos en once entidades del país, entre ellas Puebla, con un esfuerzo que busca aumentar la capacidad de generación limpia y reforzar la infraestructura eléctrica regional.

El programa aprobado contempla una capacidad conjunta de varios miles de megawatts: las 15 plantas solares aportarían alrededor de 2,471 MW y los cinco parques eólicos sumarían 849 MW, lo que da una idea de la escala nacional del paquete y del potencial que representa para la zona oriental, donde se ubica Puebla. En el caso específico del estado, se proyecta que entre 2027 y 2028 entren en operación iniciativas por cientos de megawatts que contribuirán a la oferta regional y a la seguridad energética.
A nivel local, el gobierno estatal y la Agencia de Energía de Puebla trabajan en la articulación con la federación y con empresas privadas para aprovechar las ventajas del territorio: estudios del estado identifican cientos de miles de hectáreas susceptibles para el desarrollo solar, eólico y otras fuentes como biomasa o geotermia. Además, ya se han anunciado y evaluado proyectos concretos en la entidad —por ejemplo la apertura de la fábrica de paneles y la evaluación de parques solares en municipios como Cuautlancingo y Cuyoaco— que apuntalan la cadena productiva regional.

Los funcionarios federales y estatales presentan la iniciativa como una oportunidad para atraer inversión, generar empleos locales y reducir los costos de energía para servicios públicos (agua, industria ligera) mediante esquemas de generación propia o compra de energía a proyectos cercanos. No obstante, analistas y actores locales han señalado la importancia de asegurar consulta y acuerdos con comunidades, así como de coordinar la planeación territorial para minimizar impactos ambientales y sociales durante la construcción de parques y plantas. El diálogo entre los tres niveles de gobierno será clave para que la transición energética en Puebla sea viable, sostenible y con beneficios locales.