
Con su nueva película Eternity, Elizabeth Olsen sorprende al público al dejar atrás momentáneamente sus papeles más intensos y dramáticos para adentrarse en una comedia romántica con tintes fantásticos que explora el amor, la pérdida y las segundas oportunidades.
Dirigida por David Freyne, la historia presenta un escenario poco común: tras morir, la protagonista, Joan (Olsen), despierta en un purgatorio-estación donde tiene una semana para decidir con quién desea pasar la eternidad. Esa decisión la pondrá frente a un dilema imposible: escoger entre su esposo de siempre, Larry (interpretado por Miles Teller), o su primer amor, Luke (interpretado por Callum Turner), un hombre que la espera desde hace décadas.

Desde el inicio, Olsen admitió que la película representaba algo distinto para ella. A sus 36 años, declaró que nunca se sintió cómoda con las comedias románticas ambientadas en tiempos modernos —“no sé cómo capturar la cultura pop actual” —, por lo que la ambientación fuera del tiempo terreno le permitió comprometerse con un formato diferente y significativo.
El filme mezcla fantasía, humor y melancolía con un diseño visual encantador, diálogos ingeniosos que recuerdan a las comedias románticas clásicas y una propuesta original para reflexionar sobre el amor, la memoria y nuestra idea del “para siempre”.

Más allá de su papel en el género de superhéroes, Olsen demuestra con Eternity su versatilidad como actriz: dispuesta a explorar nuevas formas de contar historias, a despojarse de clichés contemporáneos y a vestir personajes llenos de humanidad, contradicciones y sensibilidad.
Si te gusta el cine que combina romance, fantasía y decisiones existenciales, Eternity —y el regreso de Olsen a terrenos íntimos y emotivos— pueden ser justo lo que buscas esta temporada.