
Chappell Roan convirtió su debut en México en un espectáculo teatralmente inolvidable durante el Corona Capital 2025. Más que un concierto, su presentación fue una puesta en escena llena de simbolismo, dramatismo y un homenaje a la figura de la “llorona” o banshee, una aparición femenina ligada al misterio y a la tragedia en diversas tradiciones folclóricas. Esta elección estética le permitió conectar con el público mexicano desde un lugar profundo, oscuro y emocional.

Guiada por su estilista y directora creativa Genesis Webb, Roan trabajó con la casa Alexander McQueen para crear una narrativa visual compuesta por tres atuendos que mezclaban inocencia delicada con un aire inquietante. Su primer look fue un vestido largo de encaje blanco con cuello alto, velo y un tocado floral que evocaba a una novia espectral. Después apareció con una silueta más corta, aunque manteniendo la esencia romántica. Finalmente, cerró con un conjunto de dos piezas inspirado en prendas médicas del siglo XVIII, una elección que reforzaba la tensión entre vulnerabilidad y fortaleza femenina. Para añadir dramatismo, Roan llevó los dientes pintados de rojo, creando un contraste visual que elevó aún más su personaje de “llorona misteriosa”.
La atmósfera del show reforzó esta estética: un castillo oscuro, luces góticas, dragones, rosas espinas y una coreografía que parecía salida de un cuento de hadas retorcido. En medio de esta narrativa visual intensa, Roan se mostró cercana al público cuando reveló que llevaba 55 días aprendiendo español en Duolingo, provocando una ola de ternura entre los asistentes. Su entrega emocional se hizo evidente al interpretar temas como Good Luck, Babe! y Pink Pony Club, que desataron la energía de más de 70 mil fans reunidos para verla.

El simbolismo de la “llorona” no fue casual. Según Webb, el objetivo era encarnar una figura que combinara pureza con un poder inquietante; una dualidad que encaja perfectamente con la esencia artística de Roan, marcada por la vulnerabilidad, la fuerza queer y una teatralidad que desafía los límites del pop convencional.
La recepción en México fue inmediata y contundente. Medios locales destacaron su capacidad para transformar el escenario en un universo propio, así como la forma en que su mensaje resonó especialmente entre la comunidad LGBTQ+ y la generación Z. Para muchos, su debut se sintió como un cuento de hadas oscuro que confirmó a Chappell Roan como una de las artistas más originales e impactantes de su generación.
