
La casa Alexander McQueen volvió a sacudir la escena de la moda con su más reciente pasarela Primavera/Verano 2026, una propuesta que redefine el concepto de uniforme y marca el rumbo de la firma bajo la dirección creativa de Seán McGirr. En su segundo desfile al frente de la marca, el diseñador irlandés asumió el legado de Sarah Burton con una mirada contemporánea, audaz y profundamente emocional.
El tema central giró en torno a la idea del uniforme como símbolo de identidad y control. McGirr lo deconstruye para transformarlo en una expresión de libertad: las chaquetas militares británicas se vuelven sensuales, los blazers utilitarios se reinterpretan con siluetas curvas y los corsets se liberan de su rigidez para abrazar el cuerpo con naturalidad. La inspiración, tomada del clásico británico The Wicker Man y del universo militarizado, genera un diálogo entre orden y deseo que define la narrativa visual del desfile.

La pasarela, ambientada con música pop-EDM, transmitió una energía vibrante, casi rebelde. Los looks combinaban chaquetas estructuradas con faldas o pantalones de tiro bajo, una mezcla que fusiona la estética Y2K con la sofisticación artesanal que caracteriza a McQueen. Los accesorios fueron protagonistas: bolsos con flecos metálicos y texturas en cuero y PVC multicolor aportaron dinamismo a una colección que celebra el movimiento. La paleta cromática osciló entre el negro profundo, el verde absenta, el lila pálido y un rojo sangre que acentuó la fuerza de cada prenda.
Esta nueva etapa llega en un momento crucial para la marca. McGirr enfrenta el desafío de mantener la esencia provocadora que distinguió a Lee Alexander McQueen, mientras adapta la firma a un mercado global más amplio. Su propuesta, lejos de diluir la identidad, la amplifica: mezcla la rebeldía con una sensibilidad moderna que habla de poder, identidad y autenticidad.

Con esta presentación, Alexander McQueen reafirma su ADN disruptivo. Bajo la dirección de Seán McGirr, la marca mira hacia el futuro con una propuesta que no solo viste, sino que hace pensar: una moda que se vive con actitud, se cuestiona con sentido y se celebra con estilo.
