
El mercado global de “luxury watches” (relojes de lujo) está proyectado alcanzar casi USD 59.97 mil millones en 2025, con un crecimiento anual compuesto estimado de más del 12 % hasta 2032.
Este auge refleja varios cambios clave en el consumo de lujo: los relojes ya no solo se usan para medir el tiempo, sino que se adquieren como símbolos de estatus, piezas de colección, inversión y manifiesto personal.

Para la audiencia con estilo de vida elevado que sigue MOMENTUM, la evolución tiene implicaciones directas: al elegir un reloj de alta gama, se elige pertenecer a una comunidad de valor, de conocimiento y de legado; no basta “ver el logo”, sino entender lo que representa.
En el entorno latinoamericano de lujo —por ejemplo México o Puebla— esta tendencia invita a que boutiques premium, servicios de posventa, eventos de coleccionistas y activaciones exclusivas se conviertan en parte integral del estilo de vida.

El lujo contemporáneo se redibuja: ya no solo “tener lo último”, sino “poseer lo relevante”. Y en este sentido, el reloj de lujo es un activo de estilo tanto como financiero.
En resumen: cuando el mercado del reloj de lujo se prepara para casi USD 60 mil millones en 2025, el estilo de vida de élite también da la hora.
