
La pareja conformada por Jack Draper y Jessica Pegula protagonizó una de las grandes sorpresas del día al vencer con claridad (4-2, 4-2) a la prometedora dupla de Carlos Alcaraz y Emma Raducanu en los octavos de final del nuevo formato de dobles mixto del US Open. La dupla hispano-británica, que llegaba con expectativas mediáticas elevadas, no logró sincronizar su juego con la intensidad de sus rivales, quienes destacaron por una estrategia sólida en la red y una agresividad controlada desde el fondo.

Este resultado subraya el carácter impredecible del torneo, potenciado por su nuevo sistema de sets cortos y tiebreaks abruptos, que privilegia el poder resolutivo sobre la prueba de resistencia clásica del tenis. El público respondió con entusiasmo, ante la frescura del formato y la emoción del enfrentamiento entre nombres populares, lo que promete darle nueva vida a esta modalidad tradicionalmente secundaria en la estructura del Grand Slam.
Por otro lado, la eliminación de la dupla estrella abre un espacio para jugadores tradicionalmente especializados en dobles, lo que añade dimensión competitiva al torneo. Equipos como Sara Errani y Andrea Vavassori siguen su recorrido con determinación y podrían emerger como favoritos reales, encarnando la resistencia técnica frente al espectáculo mediático.
Este choque refleja cómo el US Open redefine su narrativa: ya no solo importa quién gana, sino cómo se recrea el formato para atraer audiencias, generar debates y renovar el interés por modalidades históricamente olvidadas.